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Decidir, formular, manejar y conseguir tus propósitos es lo que más te ayudará a mejorar tu calidad de vida y tu satisfacción personal, pero muchas veces ocurre que elegimos propósitos que no nos interesan suficientemente o que incluso son de otras personas; en otras ocasiones los formulamos mal y son poco concretos y nada medibles y no somos conscientes de si avanzan o no; en otras ocasiones propósitos que nos interesaban mucho van quedando en segundo lugar de nuestras prioridades desplazados por otras cosas menos importantes y acabamos abandonándolos.

Para que eso no te pase, verás en este post tres ideas que te ayudarán a simplificar todo ese proceso y a tener muchas más opciones de conseguir hacer realidad esos propósitos que sí te interesan.

Cómo elegir tus propósitos.

Vamos a empezar por el primero de los pasos que necesitas para conseguir un propósito. ¡Que te interese de verdad!

Llevar a cabo todo lo que supone conseguir tus proyectos te dará trabajo y va a suponer tiempo que tendrás que restar de otras actividades o tareas. Por tanto, te aconsejo que aciertes al decidir en qué proyectos te metes.

Para ello te propongo algo muy sencillo: que te hagas estas tres preguntas antes de empezar ningún proyecto.

Primera pregunta, ¿te proporcionará satisfacción personal?

Es decir, lo que vas a conseguir ¿te proporcionará algún tipo de satisfacción personal? ¿te hará sentir mejor? ¿supone algún tipo de reto para ti que te cargue de autoestima?

Segunda pregunta, ¿te hará mejorar tu calidad de vida?

¿Eso que te propones hará que tu vida mejore de alguna forma? Cuando lo consigas, ¿vivirás más cómodo? ¿Serás más feliz?

Tercera pregunta, ¿te hará ganar dinero?

¿Es parte de tu trabajo? ¿O te da posibilidades de acceder a ganar más dinero?

Si las respuestas a esas tres preguntas en tu caso son NO a las tres, no te metas. No son tus proyectos. No sé de quién son, pero no tiene pinta de que sean tuyos.

Si la respuesta es SÍ a una, empieza a pensar lo que te costará en tiempo meterte en él. Te interesa, aunque puede que no sea lo que más te interesa del año.

Si la respuesta es SÍ a dos – y ya no digamos si es SÍ a las tres-, ¡métete! Encuentra el tiempo de dónde sea, tómatelo como uno de tus objetivos del año porque tiene muchas ventajas para ti. No se te puede escapar.

Una vez ya hayas decidido en qué te metes, ahora toca formular correctamente aquello que quieres conseguir para que no te pase eso de que no sabes si avanza o no.

Concrétalo al máximo. Utiliza palabras que tengan un único significado, que no sean ambiguas, que no sean comodines.

Para que lo tengas claro, la palabra “mejor” es una de las palabras más peligrosas cuando formulamos objetivos, porque nos deja tranquilos, pero no es nada concreta. Si yo digo, “Quiero estar en mejor forma” estoy formulando un deseo, pero eso no es un objetivo y mucho menos un propósito. Está bien tener sueños y deseos, pero para manejarlos y que se conviertan en proyectos necesitas concretarlos mucho. Sería mucho mejor algo como “quiero llegar a correr diez km dos veces por semana antes de final de agosto”. Eso significará que estarás en bastante buena forma y además es muy concreto.

Observa que en el ejemplo que te doy hay dos factores más que debes incluir en la formulación de tus propósitos: que sea medible, en ese caso los diez km dos veces por semana; y que tenga una fecha en que quieres tenerlo conseguido.

Que sea medible te permite dos cosas: controlar si avanzas correctamente y ajustar tu propósito a la realidad una vez empieces a hacer los pasos para conseguirlo. Puede ser que cuando llegue el mes de julio estés corriendo 7 km una vez por semana y entonces te des cuenta de que no hace falta correr dos días diez km para sentirte muy bien. No pasa nada, es tu propósito, lo modificas y ya está. Pero si no puedes medirlo, no sabrás si te acercas a lo que pensabas que podías conseguir.

Que tenga fecha es lo que te permite establecer los pasos para conseguirlo cuando lo quieras. Si no corres ni un día antes del 15 de agosto, en solo dos semanas no vas a conseguir tu objetivo sin tener tantas agujetas que no puedas moverte de la cama en varios días y eso no es “estar en forma”. Reparte los pasos que tiene tu objetivo en el tiempo que tienes para conseguirlo. Sin fecha los propósitos siguen siendo deseos.

Mira el vídeo para más información.

Cómo tener bajo control los pasos de tus propósitos hasta conseguirlos

Una vez ya has decidido a qué propósitos vas a dedicar tiempo y acción y los has formulado correctamente para que sean manejables, toca el paso más esencial para que los consigas: programarlos en tu agenda.

Un proyecto es algo que quieres conseguir y que tiene varios pasos hasta hacerlo realidad. Si es algo que puedes hacer en una hora de tu tiempo no es un proyecto es una acción, la programas en tu agenda, le das tiempo y la haces. Un proyecto es más complejo de manejar porque tiene muchos pasos.

Para que lo veas más claro, escribir este post es una acción que yo programo hacer hoy, que le doy una hora y media y que empiezo y termino en ese tiempo. Ya está. Escribir un libro es un proyecto, tiene muchos pasos y es absolutamente imposible que me siente esta tarde y que cuando me levante de mi silla el libro esté escrito.

Por tanto, para manejar mejor tu propósito convertido en proyecto te aconsejo que lo dinamites. Eso siginifica que lo dividas en tantos pasos como identifiques. Manejar un proyecto enorme, seguiré con el ejemplo del libro, es algo que puede parecer agotador y que no permite que te enfoques a lo que has de hacer hoy de manera sencilla. Para ello yo voy a dividir el proyecto que llamaré “escribir libro de organización del tiempo” en un montón de pasos.

El primer paso de cualquier propósito siempre debe ser fácil y gratis. Normalmente lo harás delante de una libreta o de la pantalla de tu ordenador, no te compliques. Si quieres pintar un piso, el primer paso no es ir a comprar la pintura, sino elegir la parte del piso que pintarás y la que no, luego deberás elegir el color, después calcular los metros que pintarás para saber la pintura que necesitas, etc, etc.

En el caso del libro el primer paso es decidir los capítulos que va a tener. En mi caso me han salido 24 capítulos y la introducción, eso significa que al ritmo que escribo y con el tiempo que le voy a dedicar cada semana a mi proyecto tardaré aproximadamente unas 25 semanas, un capítulo por semana, puede que alguna más o alguna menos, pero no será un proyecto de un mes. Además de esos 26 pasos que llevamos habrá otros: corregirlo un par de veces, encontrar el título, preparar las inforgrafías que acompañarán el texto, crear una página dentro de mi web en la que estarán esos recursos, convertirlo a formato epub, subirlo a Amazon… Seguramente hay más, pero ahora no son importantes, ya tengo muchos pasos por planificar, cuando se acerquen ya los iré definiendo.

Ya tenemos los pasos, al menos los primeros; ahora toca programarlos en tu agenda. No escribas en tu agenda algo así como “libro”, sino sé más concreto, “Definir capítulos del libro”, “Escribir introducción”, “Escribir capítulo 1″… eso es lo que pondré en mi agenda para hacer durante la semana. Cuando decida el día en que voy a hacerlo, lo pondré en el espacio de ese día.

De esta forma tan sencilla, sabes lo que has de hacer cada semana para que tu propósito avance.

Si alguna semana, por algún tipo de imprevisto, no puedes cumplir con el paso que habías decidido hacer, puedes retrasar todo el plan una semana o encontrar tiempo en la semana siguiente para hacer los dos pasos, tú decides, es tu proyecto. Pero si pasan las semanas y los imprevistos van desplazando las acciones de tu propósito, te aconsejo que te replantees si eso que te interesaba cuando te lo planteaste, ahora sigue interesándote igual. Si no es así, no te sientas mal, déjalo. Has aprendido que has de responder con mucha más precisión a las preguntas que debes hacerte y que si realmente tev interesa algo, deberás encontrar tiempo y actitud para hacer cada uno de los pasos del proyecto.

Busca recursos para conseguir más fácilmente tus propósitos.

Aunque tu propósito sea solo tuyo, eso no significa que no puedas encontrar recursos externos patra conseguirlo más fácilmente. Más que nunca en nuestra época.

Lo primero es que pienses en búsquedas que puedas hacer en Google sobre el tema de tu propósito. Es más que probable que encuentres información que no conoces y que te va a ayudar a no equivocarte en los pasos que vas a dar. Para que la información que encuentres te ayude de verdad has de seleccionar muy bien las fuentes que consultas. No por estar en internet ya es fiable. Mi consejo es muy sencillo y lo aplico siempre que tengo que poner en marcha un proyecto. Buscas en Google, encuentras algunas páginas, detrás de esas páginas hay personas, ¿cómo se llama? Búscala en Google, ¿en qué es experta? Si eso es lo que buscas, ya sabes que su información es fiable. Por ejemplo, a mí me gusta cocinar y puede ser que en instagram haya alguna receta mía, pero eso no me convierte en cocinero.

También puedes darte una vuelta con tiempo por alguna librería. Las librerías son fuentes de recursos. Un buen libro puede ayudarte mucho en los pasos de tu proyecto.

Otra de las fuentes de recursos son las personas, lógicamente. Expertos o expertas con las que puedes contactar a través de su canal de Youtube, de su Instagram o de su página web, como hacen muchas personas que me consultan sobre trabajos de investigación o sobre organización del tiempo y luego se sorprenden de que responda, y lo hago siempre; pero también pueden ser personas de tu entorno personal. Un recurso muy importante para que tus proyectos avancen es el tiempo, sin tiempo no conseguirás hacer ni el primer paso, así que mucho menos conseguirlo. Pues bien, hablar con las personas de tu entorno para delegar en ellas algo que te permita tener tiempo para tu propósito seguro que va a ser algo muy útil.


En resumen, conseguir tus proyectos depende de tres cosas que fácilmente puedes controlar: la definición correcta después de elegir algo que te interese; definir los pasos que tiene, ponerlos en tu agenda, darles tiempo y hacerlos sin procrastinar; buscar recursos para conseguirlo más fácilmente.

¡Ah! una cosa más solamente: cuéntame entre tus recursos si necesitas a alguien que te ayude a formular tus propósitos correctamente.

Jaume Josa, enero 2024

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